"Todos queremos que nos encuentren"

miércoles, 27 de octubre de 2010

Miedo y vértigo, y viceversa



Mi peor defecto es la cobardía. Me muero de miedo cada dos por tres. Todo me aterra: la nostalgia, el metro, la soledad, la báscula, la distancia, los ascensores, los gritos, que me salpique la cara la comida al salir del microondas, su ausencia, los bajones de azúcar, los nuncas, los siempre, los para siempres. Incluso, de alguna manera, me da miedo la felicidad. O será, simplemente, vértigo?

“Aquel que quiere permanentemente llegar más alto tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo. Qué es el vértigo? El miedo a la caída? Pero, por qué también tenemos vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados”. (Milan Kundera, 'La insoportable levedad del ser'). 

Y si me lanzo al vacío? Quizá sea la única manera de dejar de tener miedo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Del montón

Hace unos días, leyendo 'Cosas que los nietos deberían saber', me encontré con una frase que me clavó las uñas en el corazón: "Una vez te han adiestrado para ser especial, no te sientes cómodo no siéndolo". Ya lo creo que no. Ni siquiera sé si me acostumbraré alguna vez a ser del montón.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Estoy perdida. Eso tiene arreglo?


Perdida entre las páginas de una buena novela. Perdida en mis pensamientos. Perdida en la poesía de Luis García Montero, Mario Benedetti o Pablo Neruda. Perdida con las uñas de color. Perdida en unos 27 años, que no siento míos. Perdida en su risa. Perdida en mi recién estrenada independencia en una casa que se me ha quedado demasiado grande. Perdida en mis adicciones legales. Perdida en mis secretos inconfesables. Perdida entre varias decenas de vestidos. Perdida en sus besos. Y en sus caricias. Perdida por culpa de una vocación que no me merece. Perdida en mi mundo de color de rosa. Perdida en una cama enorme para mi tamaño. Perdida con los ojos de color miel. Perdida en las canciones de Ismael Serrano, Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Nacho Vegas o Iván Ferreiro. Perdida en mi propio ombligo. Perdida con botas de tacón. Perdida en la nostalgia. Perdida con la sonrisa pintada de carmín. Perdida en la esperanza. Perdida en las lágrimas. Perdida en mis caprichos. Perdida en esas cuentas que no me permiten llegar a fin de mes. Perdida entre un millón de palabras hermosas. Perdida con zapatos rojos en un camino de baldosas amarillas. Perdida en la vida aburguesada que me juré que nunca tendría. Perdida en su recuerdo. Perdida en un armario sólo para zapatos. Perdida entre sus piernas. Perdida con un escote demasiado explícito. Perdida en las calles de una ciudad que me fascina. Perdida en el manejo de mis propios sentimientos. Perdida en un sueño.